Sin miedo


1 comentario:

Miguel dijo...

Buen retrato. En dos ocasiones me han puesto ese tipo de bufandas, la primera una anaconda, la segunda un boa arcoiris, y la sensación es sumamente desagradable, al menos para mi. La frialdad de la piel, la fuerza de los músculos que percibes claramente bajo ella y la sensación de que si quiere no tienes nada que hacer...
Un abrazo,